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lunes, 20 de agosto de 2012

Learning to fly...

Con miedo estiré la mano, como en las películas podrían ver mis dedos temblando. Ya me había rechazado una vez pero esta vez las cosas eran distintas, podía sentir que ella me miraba diferente y bueno: me arriesgué. 
No me equivoqué, no esta vez, y cuando sentí su mano tomando la mía mi corazón palpitó fuertemente, débil ante la emoción solo mire el enorme árbol que adornaba la plaza obelisco. 
Cerca de navidad y se daba el milagro, el milagro era que ella, la que tanto había querido desde mis  15 años respondiera a mi interés. Necesitaba tiempo para procesar la información, tiempo para pensar en una estrategia y tiempo para decidir si dejaría que me rompiera el corazón, otra vez. 

Corté la noche con las ganancias que tenía y la llevé a su casa, no le toqué el tema: pero había algo en su mirada.

Incrédulo manejé con la música a todo volumen los veinte kilometros que me llevaban a casa y recosté la cabeza analizando lo que había pasado, pero mas quería entender el significado de sus gestos, el cambio en su mirada y por supuesto el por qué no me había rechazado.
Algo estaba cambiando en ella, pero qué era? y qué tan duradero era el cambio? valía la pena el riesgo?  preguntas sin respuesta.

***

Estaba cumpliendo 16 años cuando decidi encarar mi miedo a decirle la verdad. Una verdad que suponia ella sabía plenamente, pero que yo aún no había confesado. Era su mejor amigo pero desde hace mucho yo estaba enamorado sin remedio de ella. Tenía mis dudas de que fuera recíproco, aunque a veces parecía interesada no terminaba de ver lo que confirmaría mis deseos.
Esa noche no quise esperar mas, dueño del mundo como se siente a esta edad, la tome del brazo y le dije que queria hablarle. La mire a los ojos y le dije que era yo el que estaba enamorado de ella. Descubriendo así aquella famosa falacia de que era un amigo en comun el que quería conocerla.
Ella me miró con un gesto incomodo, como queriendo retroceder el tiempo, bajó la mirada y sin volver a encontrarse conmigo me dijo: Hay que olvidarse de eso. Se dio la vuelta y se fue. Yo me quede clavado en el garage de mi casa, mudo e incapaz de entender lo que sucedería ahora.

Tiempo despues estaba escuchando la canción kumbala de maldita vecindad... ahora recuerdo claramente la frase: en la pista todo es musica y pasion...

***

Fuimos al cine de las americas, no recuerdo la película que estábamos viendo, pero estaba nervioso nuevamente. Estaba apunto de hacer un movimiento clave en este ajedrez, si mi estrategia y la lectura que hice de ella eran las correctas esta vez no me quedaría congelado en el garage de mi casa.
La película siguió y yo me acerqué a besarla, por un segundo contemplé su gesto de aceptación y mi corazón parecía brincar dentro del pecho. El beso fue breve, brevísimo pero el paso era cualitativamente increíble. Cada quien regreso a su sillón y miró nuevamente a la pantalla, ni una palabra, yo sonreía dentro de mi pero me mantenía tranquilo en aparencia.
Volteé a verla para ver su reacción y nunca imaginé lo que vi, no era posible!! Estaba llorando. Lloraba, claramente perturbada por lo que habíamos hecho, algo estaba mal, muy mal. Pude recrear lo que me costaría superar este fracaso, pero era imposible! todo estaba bien hace un minuto! pero ya no lo estaba.
El problema era que seguía siendo su amigo, su mejor amigo y yo no podia ser mas que eso. Aqui es donde los hombres nos separamos de ellas, nosotros no tenemos categorías fijas. Todas, con pocas excepciones, pueden llegar a ser tu pareja. Ellas tienen estos cajones fijos o escaleras como lei en internet, en las que ponen a sus conocidos. Un amigo esta con otros amigos compartiendo el mismo cajón y los novios o futuros prospectos tienen su propio cajón y nooo! no se mezclan! NUNCA.
Aquí estaba yo poniendo en jaque a la señorita, cuestionando la lógica y la necesidad de tener estos cajones. Nada que hacer, la etiqueta estaba puesta y no se podía cambiar.

Dos semanas despues estábamos en el cine y la historia se repitio con todo y las lágrimas, pero esta vez sería Jaque mate o me retiraría de la partida.

Un par de horas después manejaba con lágrimas en los ojos y no podía creer que volvía a encarar su rechazo, que me volvía a equivocar con ella.

***

Alguien me llamaba, llegué al teléfono y era ella. Contuve la emoción y me porte frio porque no era gracia lo de estar en este juego. Ella tratando de suavizar mi resequedad me sacaba conversación, nada. Al final me dijo: necesito hablarte, por favor juntémonos. A regaña dientes acepte ir a ver cuál era el veredicto final de este juego. Yo no tenía la más mínima expectativa, me imaginé otro diálogo de disculpas improductivo.

Sabía que yo no tenía mucha paciencia y fue al punto que quería decirme: Me pasé el fin de semana llorando por lo que habia pasado con nosotros, mi Mamá se acercó para preguntarme qué tenia, al contarle me contestó: Pero si realmente no lo querés por qué estas llorando por él?. Asi que estoy aqui para decirte que estoy dispuesta a que probemos, quiero ser tu novia como tu me propusiste.

Frio otra vez y luego incrédulo, las cosas estaban cambiando tan rápido que no podia abrazar la felicidad tan fácilmente. La cuestioné más para ver que tan sólida era su nueva resolución.  Nada, no me la quise tragar tan fácil y pensé que era mejor ser cauteloso con el asunto.

Unos dias despues fuimos al cine a ver la pelicula Bichos de disney, esta vez ella me tomó la mano mientras entramos al cine, estaba relajada y yo no dejaba de estar nervioso.  La voltie a ver y ella me miro de vuelta, la historia se repetia, la bese por tercera vez y esta vez ella tambien estaba nerviosa. Lo se porque sentia su pulso. Seguimos viendo la pelicula y voltie a verla nervioso, esta vez me vio de vuelta y se rio. Sus ojos brillaron igual que los mios.

***

En mi casa unos dias despues de la emoción me cuestionaba lo que estaba pasando, no era posible que estuviera viviendo esto. Pero al recordar lo que había vivido en los últimos dias me recorrió un escalofrio de miedo, los recuerdos del dolor de perderla estaban ahi, las veces que lloré y las veces que quise regresar el tiempo para sentirme menos mierda.
Dudaba de si duraríamos, si ella se mantendría en esa postura y si esto era un sueño cuánto tiempo lo duraria? la conocía y sabía que podía variar sustantivamente en cuanto a sus decisiones amorosas. Era inteligente correrme el riesgo de enamorarme otra vez y de des-enamorarme después? valía la pena sufrirla por ella?

Recordé entonces lo que tanto deseaba aquella noche de mi cumpleaños que me quedé frio. Una oportunidad. Yo sabia cuanto la quería, yo sabia lo que podia hacer por ella y necesitaba poder demostrárselo y demostrármelo. Como un rayo recordé que ya una vez la había superado y entonces el miedo no tuvo poder para argumentar nada, no era imposible sobreponerme. La vida no se acababa sin ella.  No podia ser tan mezquino de entrar al juego a medias, no podia evitar zambullirme en la relación. No habia otro camino y entonces tomé una determinación: No sabia si duraría un mes o una semana pero decidí marcar con sangre si fuera necesario cada dia que fuéramos novios. Queria que si fracasabamos ella tuviera que comparar a cualquier otro conmigo, como yo lo hacia con ella. Actue en consecuencia: en un mes apliqué todo lo que había aprendido e inventé cosas nuevas, no había mas: era ahora o nunca.
Duramos casi 7 años de novios.





















Ahora llevamos 7 años como esposos y tenemos una hija, la historia aún la seguimos escribiendo...


jueves, 10 de noviembre de 2011

El cazador y la presa.




Venía de un colegio relativamente grande, en mi colegio anterior eran 2 secciones de cuarenta y algo y en el nuevo era una sola sección de a lo mucho veinte.  Mi colegio anterior con una disciplina militar, nada se parecía a esta nueva experiencia que rompía todos esos moldes que había aprendido. Pero el mayor cambio era que el colegio era mixto.  Para este adolescente sin hermanas, lleno de hormonas que despertaban, fue un reto fuerte el convivir  con ellas. Me enamoraba fácilmente, cualquier caricia o atención era interpretada como interés… que regularmente no tenía nada que ver con mis expectativas.
Fueron años complejos de adaptación y autodescubrimiento. Después de un año tormentoso me sentía cómodo y empezaba a escoger a la presa  y ya no era una víctima de mis alucinaciones amorosas.

***


Ella era la más “atractiva” de ese año o por lo menos así se rumoraba dentro del círculo de amigos que analizaba a detalle a cada una. Eran los tiempos en que las técnicas de cortejo eran probadas entre los jóvenes.  Varios veredictos y pocas conclusiones de cómo conquistarla. Para algunos era la femme fatale que sería el trofeo de supremacía que permitiría destacar, para otros la mujer inalcanzable con la que soñaban. Ningún atributo sólido para hacer el juicio, era simplemente  atracción pues eran muy pocos los que realmente le hablaban. Ella cursaba tercero básico y nosotros desde un universo diferente la veíamos desde el aula de segundo básico.
Tenía ojos verdes y físicamente sobre salía por las curvas que en aquel tiempo eran más enloquecedoras aún. Una de sus hermanas cursaba con nosotros, y eso daba la oportunidad de llegar a hablarle aunque sea por casualidad.
Decidí jugar mis cartas y a fuerza de voluntad máque de probabilidades empecé a hablarle. Era un manojo de nervios, me sudaban las manos y me reía tontamente. Aunque ya no era un novato, como hace un par de años, estaba fuera de mi liga. Podía hablarle y hacer que me pusiera atención y eso era visto ya como un triunfo entre mis pares.  Muchas veces nos habíamos quedado petrificados ante retos similares, nada del otro mundo: una mujer bonita nos regalaba un Hola y respondíamos con un ruido gutural que crujía en la garganta como madera seca quebrándose en el fuego de una fogata. Luego una sudoración nerviosa surgía como por arte de magia, la mente hecha un caos de ideas y preguntas que bombardeaban e impedían emitir una palabra.
Pero no me paso eso esta vez, contra todas las apuestas mantenía una conversación fluida con ella, la podía hacer reír y pasábamos los recreos casi siempre platicando. De alguna forma había logrado algo que ni yo mismo había creído posible: había creado una oportunidad.

***

Para alguien que venía de un mundo distinto en el que la disciplina y el castigo era cosa de todos los días, este colegio era un paraíso. Sin contar de que habían mujeres.  Empezaba a cursar el segundo básico y ya no pintaba como el patito feo que fui en el primer año de ese colegio.  Ahora ya conocía a los de mi clase y ya sabía a qué atenerme con ellas. Recuerdo que en la primera formación fue algo sorprendente verlo, lo conocía de mi colegio anterior y cuando lo vi con cara de pollo comprado tratando de descifrar el estilo de este nuevo colegio fue como verme al espejo.  Habíamos estudiado los últimos años de la primaria juntos, parecía casi perplejo por la realidad que nos tocaba vivir. Si! Habían mujeres!  Éramos como dos soldados que se encuentran después de la guerra y que eran nuevamente llamados a una misión. Él estaba tan fascinado como yo por lo relajado del colegio, desarrollamos una especie de hermandad en la que yo me encargue de explicarle donde estaban las minas corta pie para evitar que sufriera lo mismo que yo.
Un par de meses después del día que lo volví a encontrar  en el colegio se acercó a contarme que el trato estaba cerrado, llego a contarme que tenía novia.  Ella estaba un grado debajo de nosotros  y empezamos a platicar los tres en los recreos. Nada del otro mundo, platicábamos de las cosas que se hablan a esa edad: pendejadas pero que son el mundo de un adolescente.
No recuerdo si fue un mes o una semana después  pero el amigo llego desencajado a platicarme, se veía descompuesto.  Ella había decidido terminar la relación, una decisión irrevocable más por la razón de la ruptura. Como aquellos casos en que te enteras de la muerte de un familiar, escuché al hombre abatido al borde de las lágrimas decirme la razón del fracaso. 
Era yo. Yo era la razón de la ruptura. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué había pasado? Ella se había enamorado de mí, por una extraña razón que yo desconocía.  No habían razones lógicas: ni siquiera le hablaba, más que frente a mi amigo en los recreos, no compartíamos aula, ni nada en común. Pero ella le juro que era a mí a quien quería.  Encolerizado y con vergüenza escuche a mi amigo decirme que no era mi culpa. Yo estaba realmente desesperado por hablarle y por decirle que se había equivocado, que nunca yo iba a traicionar a un amigo y que menos podía yo corresponderle.  Pero mi amigo estaba tan mal herido con su desprecio que supe que no había marcha atrás, que no podía aclarar las cosas para que volvieran. No había otro camino y lo abrase con la frialdad de un asesino a sueldo. Le puse una mano en el hombro y le dije: No tengas pena yo te voy a vengar, yo me voy a encargar que sepa que nunca debió hacer esto.

***


Después de crear la oportunidad con la chica de ojos verdes estaba atontado con la posibilidad de hacerla mi novia, aunque fuera un año más grande que yo.  La veía tan cerca y parecía que a ella no le resultaba del todo desagradable mi compañía, me buscaba cuando yo me hacía el difícil y aunque nunca tuvo detalles que respondieran a mis intenciones, yo empecé a verlas.  Un día me vi a su lado cerca de agarrarla de la mano y sentí el acelerador en el corazón aumentar las revoluciones por minuto.  Esa noche mi mente imaginaba escenarios donde yo estaba con la más bonita del colegio y  ella estaba feliz a mi lado. Fue el paso que nunca debí dar sin hechos que validaran lo que yo quería que pasara.
Empecé entonces a presionar para que fuera mi novia, aunque ella no estuviera ni remotamente enamorada, pero decidió que no era necesario que yo lo supiera, por lo menos eso adivino hoy.  Nunca me dio una respuesta negativa a mis intentonas por hacerla mi novia: se reía, se ponía nerviosa y seguía coqueteando.  Yo seguía flotando,  pensando en el momento de besarla y de abrazarla. Mi intuición me dice ahora que ella se sentía halagada de verme derretido en atenciones. Un día, después de tanto rogarla supongo que logre tentarla lo suficiente, era evidente que también quería besarme pero en aquel entonces no era común tener besos fuera del noviazgo. Y ella no quería ser mi novia. Vaya dilema! Viéndome rendido y con todas las cartas tiradas decidió que era el momento de explotar mis debilidades, sabía que yo no tendría la fuerza de voluntad para negarme o quizá era falta de autoestima lo que aprovechó.
Me dijo que aceptaría ser mi novia pero con ciertas condiciones:
-Nadie podía saber que éramos novios, si alguien preguntaba debíamos negarlo.
-No iríamos juntos a las kermeses o fiestas, cada quien estaría por su lado.
-No habrían muestras de afecto públicas, ni siquiera agarrarme de la mano.
Por lo menos esas condiciones recuerdo ahora. Lo que hoy me parece un acuerdo imposible de cerrar, en aquel entonces no tuvo obstáculos, ninguno. No pude refutar nada, estaba tan comprometido o tan colgado que le dije amén a todo lo que quiso.  Así empezamos a ser  “novios” y por ridículo que parezca yo me sentía orgulloso de lo que había logrado.  Por supuesto fue rigurosa cumpliendo sus reglas y yo me humille para cumplirlas, por supuesto no sin antes besarla tanto como tuve oportunidad. 
Camine una semana entre las nubes, mis amigos a los que pude contarles no creían que lo había conseguido. Tenia una sonrisa tonta cada vez que la miraba y ella me miraba más con despecho que con amor. 

Una semana después antes de una kermesse a la que estuve rogando para que fuéramos juntos, se aburrió o sintió muy peligroso que le hiciera un clavo frente a todos y decidió terminar la relación.  Cuando pregunte la razón me dijo: Just because.  (Porque sí)
La torre de babel se rompía en su base y yo caía irremediablemente.  No fue tan dura la caída como el verme al espejo y ver reducida mi pigmea autoestima a un dibujo cómico que ahora era exhibido a los cuatro vientos.

***

Regresé a hablarle a la novia de mi amigo, sin reclamarle, descaradamente sabía cuál era su juego y lo jugué con todo. Conseguí su teléfono y empecé a llamarla,  fue como que su historia con mi amigo nunca hubiera pasado, le dije lo que queria escuchar y ella tambien lo creyó sin reservas. 

Sin pensarlo y sin saberlo ella estaba siguiendo mi juego y yo sin compromisos ni remordimientos estaba a mis hanchas viendo el show.
Luego de una semana ella era mi novia, nunca la besé pues no me parecía atractiva y menos di muestras públicas de que tuviéramos una relación.  Ella era cariñosa y yo frio y distante mientras alguien pudiera mal interpretar mi relación de estricta venganza con la presa. A mi amigo sólo le decía que la venganza estaba cerca, sin contarle detalles para no herir su corazón aún sangrante.

El día de san Valentín era la prueba de fuego pues hacían actividades en el colegio para celebrarlo y claramente tenia que exponer nuestro noviazgo.  No estaba ni remotamente interesado en seguir con el teatro, la evadí todo lo que pude hasta que llego a mi clase y me llamo frente a todos.  Salí de la clase y me pare en seco y sin contemplaciones le dije que terminábamos, cuando me pregunto la razón le dije sin contemplaciones: nunca quise ser tu novio, fue una cuestión de orgullo por lo que pasó con aquel.


***

El resultado de las dos historias fue similar, y estuve de ambos lados de la moneda  pero es claro que ambos fueron malos. ¿Existe una correlación entre ambas historias? puede que sean como el Yin y el Yang de alguna forma. Pero lo que es seguro es que ninguna de las dos tenia nada que ver con el amor, eran juegos de adolescentes, pero muchas veces somos eso que nos duele: verdugos y ejecutados. Estas historias al final sentaron bases para lo que hoy soy. 


En perspectiva siempre he sentido vergüenza de lo que hice, nunca pude disculparme con ella por la estupidez de mis actos.  No puede uno andar paseándose en la vida de otra gente, pero por supuesto eso lo aprendí hasta que me tocó vivirlo, y no fue producto de la otra historia que compartí.
Por otro lado, la experiencia de humillarme, además de dejarme llorando literalmente por unas cuantas semanas, me ayudó a aprender lo que estaba dispuesto a sacrificar para sentirme amado.  Nada ni nadie merece que sacrifiquemos la esencia que somos pero a veces nos olvidamos de nuestro valor para recibir eso que consideramos invaluable. ¿cómo podemos amar a alguien sin antes amar y respetar esa persona de la que nace el amor?  ¿qué conclusiones sacarían ustedes de estas experiencias? 

miércoles, 19 de octubre de 2011

Y en la pista todo es musica y pasión...


No fue la primera vez que llore por una mujer y menos la ultima. Pero si fue una de las que mejor recuerdo. Una fiesta como cualquier otra a las que íbamos los sábados. Una fiesta de quince años en el Hotel conquistador, si el de la reforma! todavia hacían eventos ahi.

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Para esta parte de la lectura recomiendo escuchar esta canción 
Vea este post donde explique un poco de esta canción.


Tenía unos 6 meses de estar profundamente enamorado, más de lo que imaginaba, y hacia un par de meses que le dije que era ella, mi mejor amiga, la que quería fuera mi novia. Recuerden que los meses en la adolescencia son equivalente a un año calendario cada uno.  Con mucha etiqueta me dijo que debía olvidarme de eso. Fue como ir en patineta a toda velocidad y que una diminuta piedra se parara frente a la llanta para detener el movimiento, pude ver el dolor venir de lejos y puse la cara para frenar con ella.

Asimilar la noticia me costó un mundo, pero lo que dolía mas era  imaginar que además perdía a mi mejor amiga por mi cantada. Peor aun, estudiábamos en el mismo colegio así que tenía sólo el fin de semana para asimilar el ranazo y plantear como sería en adelante nuestra amistad. 

Con lo que me quedaba de dignidad acepté que era peor perder su amistad que aceptar la humillación de sentirme rechazado por alguien a quien yo veía como mi ideal. Así que dispuse decirle que hiciera lo posible por olvidar mi confesión y que quería seguir adelante con la amistad como si nada. Ingenuo claramente, pensaba que sería fácil asumir el dolor de su rechazo sin decirle que me dolía que viera a mi otro compañero con interés. O que no me dolería verla hablando con aquel pizote de segundo básico que le sacaba tantas risas. 

Ni modo, había que hacerle huevos como dijo la gallina.  Era su mejor amigo así que tenia acceso a palco VIP para ver como habían nuevos aspirantes al cargo.  Por supuesto no fue por mucho tiempo, dejó de contarme por protegerme y yo con ínfulas de mártir le reclamaba por no confiarme todo. 

Así pasamos un par de meses más, yo manejando el problema y ella esquivando eso que me podia hacer daño. Hasta que el ¨Neco¨ se interesó, me contó que habían salido en grupo con otros del colegio.  Las alarmas sonaron y este no era un simulacro. En una fiesta después de bailar le pregunte: Mira y que onda con el Neco? te interesa?.  Se hizo la fuerte y evadió la pregunta mientras me negaba que tuviera interés alguno. Pero los hechos decían lo contrario: era 1 año mas grande que yo, era lo que describen como el macho alfa de su grupo y por sobre todo era popular en ese momento entre las mujeres. Han notado que si más de una mujer hace un comentario de un hombre eventualmente se vuelve tópico de conversación y eso significa éxito para el individuo? no? seguro era solo en secundaria... 

Esa pregunta la hice un viernes y pase el fin de semana sin poder hablarle, eran  los tiempos en que no había celular y si llamabas a la casa y no te contestaba era imposible comunicarte. Los días pasaron en relativa calma, con cierta inquietud pues los vi bailar y era evidente que había química. Reían como en un video de enamorados... y si los detalles cuentan: había contacto fisico anormal para un X. El lunes me habló sin buscarla. Era una mañana fresca con rayos de sol de verano, antes de la formación, llego a saludarme. No estaba normal, sonreía y tambien evadia mirarme directamente. Después de un corto saludo corto la politica y a quema ropa y sin tapujos me dejó ir la bomba. Había salido con Neco el fin de semana y desde ese lunes empezarían a ser novios... 

****


Llegamos a la fiesta con 4 amigos que éramos los que aparecíamos como foto de colegio en todas las fiestas que podíamos colarnos o conseguir invitación. Esa noche no tuvimos que pelear con ningún portero o rogarle a la quinceañera que nos dejara entrar, teníamos invitaciones.

Eran los años de la rebeldia y del descubrimiento, los años de las dudas y de la autodefinición. Algunos empezaban a fumar, otros experimentábamos con el alcohol en sus diferentes variables: con agua o puro en las rocas.  Por desgracia muchos se quedarían perdidos en ese limbo de los vicios por mas tiempo del necesario. El salon estaba oscuro, al cruzar la puerta en el extremo izquierdo retumbaba el nuevo tecno que ponia a bailar a la juventud de mi tiempo, en el extremo derecho habían mesas redondas en las que facilmente cabian 10 personas. Como si fuera un salon de clase buscamos los asientos en el fondo, lejos de la atención de la pista y lejos de las mesas de los adultos.

No sé como pero conseguimos algo un "poquito ma' fuerte" para tomar, seguro que dándole dinero a algún mesero para que nos diera bebidas de adulto.  Era una buena forma de perder la inhibición y arriesgarse a pedir a la más bonita de la sala que bailara, aunque sea una pieza, con el peor bailarín de la sala. (Si!, tambien pedíamos como caballeros a las patojas que si querían ir a bailar.)

La fiesta se movía como todas, bailábamos un rato y luego a tomar algo y se repetía la historia, con suerte sacábamos un par de teléfonos para seguir en contacto con la chica que nos había gustado. Todo transcurría normal y yo bailaba con una patoja.  Uno de los amigos se acercó a hablarme y eso solo podía significar que alguien estaba en problemas. Me incline con atención y resulto que el del problema era yo. Brevemente me dijo a gritos: "aquella" viene con el Neco para la fiesta. Abrí los ojos mientras escuchaba la sentencia, sentí el corazón acelerarse y dibuje una mueca para aparentar que nada estaba mal.

De este punto en adelante recomiendo escuchar esta canción. 



No se con qué pretexto deje de bailar, me fui a la mesa a obtener mas detalles de la llegada. Era inminente que los vería como pareja por primera vez, no era lo mismo saber que eran novios que verlos, que verla con otro y aceptar por fin que no estaría conmigo.

¿Como se pasa un mal de amores? ¡con alcohol! ¡con guaro! ¡Que gran estupidez! Estaba por descubrir y vivir la gran tontera que representa esa afirmación. No quería sentir lo que se avecinaba, no quería sentir nada. Y empecé a tomar, uno tras otro, como que mi vida dependiera de cada trago que tomara. Junto a cada vaso que bajaba vacío caían las defensas e inhibiciones...  La tristeza que sentía ya no tenía control, el dolor que sentía empezaba a sobrepasar todas las fronteras racionales que la mente le pone, y aun no había llegado la pareja.

Levante la mirada y cruzó la puerta de su mano, saludaron a los amigos que ya estaban en la pista... los vi de lejos con el corazón en la mano, sintiendo que el verdugo me esperaba para la ejecución. Me pare y como pude salí del salón mientras me cruce con ella, sin que me viera.

Dos amigos me llevaron a unos sillones en las afueras del salón. Desde ese lugar pude ver exactamente lo que no quería aceptar. Verlos bailar abrazados y verlos besarse fue la guinda del pastel. Yo me retorcía en el dolor como babosa en una cama de sal, lloraba sin ningún consuelo ni freno.  El estar borracho me permitió abrazar el dolor de una forma suicida, hasta un poco sádica y no porque me gustara sentirlo, si no porque sabía que tenia que afrontar esa realidad.

La historia no tiene un final feliz, no en esta noche, yo lloraba por verla tan lejos como siempre había estado. Como un valde de agua fria me cayo la realidad que me negaba a ver. Muchas veces nos negamos a aceptar estas realidades por el dolor que representan, pero tarde o temprano terminamos enfrentandolas.  Viví una de las noches más oscuras de mi historia amorosa pero lo más importante fue que la sobreviví.

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APRENDIZAJES



  • Aprendí que el alcohol no ayuda a quitar el dolor, lo magnifica. Al igual que las otras emociones son amplificadas hasta un punto de desborde. En mi experiencia, las tristezas y el guaro no son buena compañía. Tal vez una excusa para llorar, eso si, pero aprendi a llorar cuando queria sin ayuda artificial.  
  • Con el tiempo aprendí que era lo suficiente fuerte para recuperarme de un dolor como el que sentí esa noche, me hizo más consciente de lo fuerte que era. Pude después pensar ante otros eventos similares: ¿es que esto es peor que lo que viví esa noche? y la respuesta nunca fue positiva. Y luego me decía y ya pasaste eso... esto tambien va a pasar. 
  • Entendí que si quería enamorarme tenía que aceptar el riesgo de que me hicieran daño, era la única forma de poder tener lo que yo quería para mi vida. 
  • Aprendiendo a vivir el desamor, aprendí también a valorar los sentimientos de otras mujeres a las que con o sin querer les había hecho lo mismo. 
  • Poco a poco fui aprendiendo que no era que no tuviera valor y por eso la había perdido, era que yo mismo no sabía lo que valía, eventualmente yo lo descubrí y después ella se dio cuenta.


P.D. En este post explique un poco de la canción de Alux.