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miércoles, 19 de octubre de 2011

Y en la pista todo es musica y pasión...


No fue la primera vez que llore por una mujer y menos la ultima. Pero si fue una de las que mejor recuerdo. Una fiesta como cualquier otra a las que íbamos los sábados. Una fiesta de quince años en el Hotel conquistador, si el de la reforma! todavia hacían eventos ahi.

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Para esta parte de la lectura recomiendo escuchar esta canción 
Vea este post donde explique un poco de esta canción.


Tenía unos 6 meses de estar profundamente enamorado, más de lo que imaginaba, y hacia un par de meses que le dije que era ella, mi mejor amiga, la que quería fuera mi novia. Recuerden que los meses en la adolescencia son equivalente a un año calendario cada uno.  Con mucha etiqueta me dijo que debía olvidarme de eso. Fue como ir en patineta a toda velocidad y que una diminuta piedra se parara frente a la llanta para detener el movimiento, pude ver el dolor venir de lejos y puse la cara para frenar con ella.

Asimilar la noticia me costó un mundo, pero lo que dolía mas era  imaginar que además perdía a mi mejor amiga por mi cantada. Peor aun, estudiábamos en el mismo colegio así que tenía sólo el fin de semana para asimilar el ranazo y plantear como sería en adelante nuestra amistad. 

Con lo que me quedaba de dignidad acepté que era peor perder su amistad que aceptar la humillación de sentirme rechazado por alguien a quien yo veía como mi ideal. Así que dispuse decirle que hiciera lo posible por olvidar mi confesión y que quería seguir adelante con la amistad como si nada. Ingenuo claramente, pensaba que sería fácil asumir el dolor de su rechazo sin decirle que me dolía que viera a mi otro compañero con interés. O que no me dolería verla hablando con aquel pizote de segundo básico que le sacaba tantas risas. 

Ni modo, había que hacerle huevos como dijo la gallina.  Era su mejor amigo así que tenia acceso a palco VIP para ver como habían nuevos aspirantes al cargo.  Por supuesto no fue por mucho tiempo, dejó de contarme por protegerme y yo con ínfulas de mártir le reclamaba por no confiarme todo. 

Así pasamos un par de meses más, yo manejando el problema y ella esquivando eso que me podia hacer daño. Hasta que el ¨Neco¨ se interesó, me contó que habían salido en grupo con otros del colegio.  Las alarmas sonaron y este no era un simulacro. En una fiesta después de bailar le pregunte: Mira y que onda con el Neco? te interesa?.  Se hizo la fuerte y evadió la pregunta mientras me negaba que tuviera interés alguno. Pero los hechos decían lo contrario: era 1 año mas grande que yo, era lo que describen como el macho alfa de su grupo y por sobre todo era popular en ese momento entre las mujeres. Han notado que si más de una mujer hace un comentario de un hombre eventualmente se vuelve tópico de conversación y eso significa éxito para el individuo? no? seguro era solo en secundaria... 

Esa pregunta la hice un viernes y pase el fin de semana sin poder hablarle, eran  los tiempos en que no había celular y si llamabas a la casa y no te contestaba era imposible comunicarte. Los días pasaron en relativa calma, con cierta inquietud pues los vi bailar y era evidente que había química. Reían como en un video de enamorados... y si los detalles cuentan: había contacto fisico anormal para un X. El lunes me habló sin buscarla. Era una mañana fresca con rayos de sol de verano, antes de la formación, llego a saludarme. No estaba normal, sonreía y tambien evadia mirarme directamente. Después de un corto saludo corto la politica y a quema ropa y sin tapujos me dejó ir la bomba. Había salido con Neco el fin de semana y desde ese lunes empezarían a ser novios... 

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Llegamos a la fiesta con 4 amigos que éramos los que aparecíamos como foto de colegio en todas las fiestas que podíamos colarnos o conseguir invitación. Esa noche no tuvimos que pelear con ningún portero o rogarle a la quinceañera que nos dejara entrar, teníamos invitaciones.

Eran los años de la rebeldia y del descubrimiento, los años de las dudas y de la autodefinición. Algunos empezaban a fumar, otros experimentábamos con el alcohol en sus diferentes variables: con agua o puro en las rocas.  Por desgracia muchos se quedarían perdidos en ese limbo de los vicios por mas tiempo del necesario. El salon estaba oscuro, al cruzar la puerta en el extremo izquierdo retumbaba el nuevo tecno que ponia a bailar a la juventud de mi tiempo, en el extremo derecho habían mesas redondas en las que facilmente cabian 10 personas. Como si fuera un salon de clase buscamos los asientos en el fondo, lejos de la atención de la pista y lejos de las mesas de los adultos.

No sé como pero conseguimos algo un "poquito ma' fuerte" para tomar, seguro que dándole dinero a algún mesero para que nos diera bebidas de adulto.  Era una buena forma de perder la inhibición y arriesgarse a pedir a la más bonita de la sala que bailara, aunque sea una pieza, con el peor bailarín de la sala. (Si!, tambien pedíamos como caballeros a las patojas que si querían ir a bailar.)

La fiesta se movía como todas, bailábamos un rato y luego a tomar algo y se repetía la historia, con suerte sacábamos un par de teléfonos para seguir en contacto con la chica que nos había gustado. Todo transcurría normal y yo bailaba con una patoja.  Uno de los amigos se acercó a hablarme y eso solo podía significar que alguien estaba en problemas. Me incline con atención y resulto que el del problema era yo. Brevemente me dijo a gritos: "aquella" viene con el Neco para la fiesta. Abrí los ojos mientras escuchaba la sentencia, sentí el corazón acelerarse y dibuje una mueca para aparentar que nada estaba mal.

De este punto en adelante recomiendo escuchar esta canción. 



No se con qué pretexto deje de bailar, me fui a la mesa a obtener mas detalles de la llegada. Era inminente que los vería como pareja por primera vez, no era lo mismo saber que eran novios que verlos, que verla con otro y aceptar por fin que no estaría conmigo.

¿Como se pasa un mal de amores? ¡con alcohol! ¡con guaro! ¡Que gran estupidez! Estaba por descubrir y vivir la gran tontera que representa esa afirmación. No quería sentir lo que se avecinaba, no quería sentir nada. Y empecé a tomar, uno tras otro, como que mi vida dependiera de cada trago que tomara. Junto a cada vaso que bajaba vacío caían las defensas e inhibiciones...  La tristeza que sentía ya no tenía control, el dolor que sentía empezaba a sobrepasar todas las fronteras racionales que la mente le pone, y aun no había llegado la pareja.

Levante la mirada y cruzó la puerta de su mano, saludaron a los amigos que ya estaban en la pista... los vi de lejos con el corazón en la mano, sintiendo que el verdugo me esperaba para la ejecución. Me pare y como pude salí del salón mientras me cruce con ella, sin que me viera.

Dos amigos me llevaron a unos sillones en las afueras del salón. Desde ese lugar pude ver exactamente lo que no quería aceptar. Verlos bailar abrazados y verlos besarse fue la guinda del pastel. Yo me retorcía en el dolor como babosa en una cama de sal, lloraba sin ningún consuelo ni freno.  El estar borracho me permitió abrazar el dolor de una forma suicida, hasta un poco sádica y no porque me gustara sentirlo, si no porque sabía que tenia que afrontar esa realidad.

La historia no tiene un final feliz, no en esta noche, yo lloraba por verla tan lejos como siempre había estado. Como un valde de agua fria me cayo la realidad que me negaba a ver. Muchas veces nos negamos a aceptar estas realidades por el dolor que representan, pero tarde o temprano terminamos enfrentandolas.  Viví una de las noches más oscuras de mi historia amorosa pero lo más importante fue que la sobreviví.

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APRENDIZAJES



  • Aprendí que el alcohol no ayuda a quitar el dolor, lo magnifica. Al igual que las otras emociones son amplificadas hasta un punto de desborde. En mi experiencia, las tristezas y el guaro no son buena compañía. Tal vez una excusa para llorar, eso si, pero aprendi a llorar cuando queria sin ayuda artificial.  
  • Con el tiempo aprendí que era lo suficiente fuerte para recuperarme de un dolor como el que sentí esa noche, me hizo más consciente de lo fuerte que era. Pude después pensar ante otros eventos similares: ¿es que esto es peor que lo que viví esa noche? y la respuesta nunca fue positiva. Y luego me decía y ya pasaste eso... esto tambien va a pasar. 
  • Entendí que si quería enamorarme tenía que aceptar el riesgo de que me hicieran daño, era la única forma de poder tener lo que yo quería para mi vida. 
  • Aprendiendo a vivir el desamor, aprendí también a valorar los sentimientos de otras mujeres a las que con o sin querer les había hecho lo mismo. 
  • Poco a poco fui aprendiendo que no era que no tuviera valor y por eso la había perdido, era que yo mismo no sabía lo que valía, eventualmente yo lo descubrí y después ella se dio cuenta.


P.D. En este post explique un poco de la canción de Alux.