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domingo, 1 de enero de 2012

Corrigiendo el Materialismo de Navidad




Hace unos días escribía sobre la Navidad Perfecta y cómo siento que no existe, ni para los niños y menos para los adultos. Una de las razones es el materialismo que hemos dejado que poco a poco se adueñe de la fiesta y sea el centro de la celebración. Así de acuerdo al regalo es el cariño que nos tenemos, el que me regala poco o barato por consiguiente ¨me quiere¨ menos.

Este año pasó algo singular en mi familia: el más grande de mis sobrinos hizo comentarios sarcásticos sobre los regalos que recibió pues no le gustaron al parecer, aunque cada uno hizo lo mejor por quedar bien y buscar desarrollar mejores habilidades en él. Para mi fue algo decepcionante, tal vez más por mi ingenua idea de que las cosas eran distintas.  El sólo hizo evidente la verdad que está en el fondo: el materialismo nos robó la fiesta. Por supuesto no evado la responsabilidad que esto conlleva, y por lo tanto pienso actuar para corregir.

Ayer se me ocurrió esta dinámica sencilla que les propongo por si quieren ayudar y comprometerse a probar:

La idea principal es eliminar dar regalos en navidad, si queremos regalarnos algo propongo darlo unos días antes o después pero no en la nochebuena. Ese día daremos otro tipo de regalo que explico a continuación.

Se requieren 3 cosas para construir el regalo que intercambiaremos: Disciplina, una libreta y un lapicero. La más difícil de conseguir es la primera. Al tener sus materiales y disponerse a participar solo debe hacer lo siguiente: Durante el año, en cualquier momento, anotar en su libreta los momentos en que se sintió amado por esa persona a la que le va a dar el regalo (digamos su hijo). Como ejemplo podría escribir:

- Fecha: 01/01/2012 Sofi me sentí amado cuando me miraste y me dijiste: "ven Papi, Juguemos".

Durante el año usted acumulara todas esas ocasiones en que se sienta amado y las anotara en su libreta. Puede escribir sobre todas las personas a las que les quiera dar un regalo en navidad.  Como le dije, lo mas difícil de conseguir es la disciplina para recolectar el regalo durante el año.

El próximo 24 de diciembre no daremos regalos materiales si no que nos intercambiaremos todos esos momentos que nos llenaron de amor. Estoy seguro que para él que escuche las formas en que lo amó será una sorpresa y para usted será bueno recordar que no solo un día esa persona le manifestó que era importante y que lo ama.

No puedo darle garantías sobre si esta dinámica funcionara pues yo la aplicare este año a mi familia. Le daré resultados en un año y espero usted pueda compartir los suyos para mejorar esta idea.   Por supuesto si ya tiene una sugerencia para mejorarla el día de hoy por favor deje un comentario en este post.

En mi caso el primer inconveniente es que mi hija tiene 2 años por lo que no puede hacer esto ella misma, así que yo tendré que escribir por ella esos momentos en que su mami y la gente alrededor la ame para que pueda dar ese regalo en navidad.

Esa es la idea y el reto. Que le parece? se apunta al reto? me acompaña a probar la idea?

domingo, 25 de diciembre de 2011

Navidad Perfecta



La navidad perfecta no existe. Simple y sencillo.  Las navidades que están cerca de serlo son las que vivimos de niños, pero esas también tienen sus imperfecciones. 

Déjeme explicarme antes de cerrar la ventana y dejar de leer esta queja, que quiero aclarar no es porque esté en contra de la navidad, al contrario es mi época favorita del año.  Cada navidad visualizo una idea de lo que me gustaría que pasara para que fuera una navidad perfecta para mi, nada del otro mundo, aquí esta parte de la lista:

  • Reunirnos con la familia y ser felices compartiendo.
  • Que los niños rían y disfruten del amor que les tenemos. 
  • Que podamos sin egoismo decirnos cuanto nos queremos. 
  • Que los regalos no sean lo mas importante y que podamos ver en el otro el amor que nos tiene. 
Y por supuesto cada año algo falla en la lista. Recuerdo la navidad en que nos juntamos por primera vez en mi casa después de casarme y nosotros estábamos felices de tenerlos a todos reunidos, los niños estaban felices pues eran pequeños y aceptaban el amor sin racionalizar nada. Pero al ver la foto de ese año claramente se ve que no estábamos en la misma línea todos. Mi Papá tiene la mirada perdida pues recordaba a su hermana que había fallecido ese año. 

Deje de luchar por lograr que pasáramos la navidad juntos toda la familia cuando me di cuenta que lo que para mi era la familia no lo era para mi hermano y su esposa. Ellos tenían su propio círculo, que no tiene nada de malo, pero yo crecí con la idea de que algún día pasaríamos juntos una navidad sin esas divisiones. Ahora es común que cada quien viva la navidad a su forma, ya ni me hago bolas con imaginarme una navidad de esas que se ven en la tele en donde la casa es enorme y se ven a todos con grandes sonrisas mientras los hijos juegan a los pies del árbol con sus regalos. 

Con los regalos ni hablar, es imposible quedar bien con todos, solo una vez viví algo que se parecía mucho a la perfección del intercambio de regalos. Fue algo sencillo y simple y enormemente emocional. Me explico brevemente: colgamos en un árbol. la colección de fotos de navidad más grande que pudimos encontrar, incluia: cuando Santa estaba con los niños, fotos junto al árbol de navidad en grupo e individuales, diferentes momentos en donde estábamos todos reunidos.  Luego como en el típico intercambio debíamos tomar una de las fotos y regalarla a alguien y decir una palabras de por que esa foto era un buen regalo. Fue un éxito:  cada uno se esforzó por decir brevemente lo que sentía, antes del tercer turno todos llorábamos de alegría y de sentirnos amados. Por desgracia nunca más volvió a pasar y ese día uno de mis hermanos no estaba. No fue perfecta. 

La navidad de un niño no es perfecta tampoco, nunca se tiene lo que uno quiere, la ambición humana es latente en esas edades. Pero además nunca falta algún familiar que le arruine la navidad perfecta a un niño, ya sea un tío regañón, una Mamá neurótica o un hermano peleonero que le robe la alegría de los juguetes nuevos.  Ahora hasta los niños exigen regalos sofisticados, el materialismo que hemos permitido nos invada ya es una realidad tan palpable que lastima. En navidad deberíamos ser capaces de por sobre todo decirnos que nos queremos, sin importar eso que nos molesta, eso que no salió bien en el año y por esta vez permitirnos ser vulnerables y abrir el corazón sin miedo a que nos hagan daño. Una apuesta muy arriesgada pues no es común que bajemos las defensas aún con aquellos que están tan cerca del corazón. 

He estado reflexionando sobre el punto y soy feliz aún con esta realidad. Me ha permitido ver claramente que hay trabajo por hacer, primero en mi por supuesto. Luego trasladarlo a mi hogar, y principalmente a mi hija para que ella pueda superar las limitaciones que hay en mis navidades. 

Ante las imperfecciones de esta reciente navidad he podido concluir que, como en la vida,  es sencillo encontrar la formula para no caer en una depresión o volverse un grinch ante lo que la realidad me muestra.  La navidad no es perfecta, pero esta llena de momentos que lo son: como cuando mi hija cantó El niño del tambor o verla jugar con sus crayones mientras canta ¨Navida navida, es un día de alegría y felicidad.. ¨ Alimentarnos de esos momentos, estar pendiente de no perderlos o desaprovecharlos, perdonar rápidamente y seguir adelante en los momentos agrios, eso hace de la navidad y de la vida una bendición.
Una de las cosas que me gusta de navidad, es que tiene un poco de todo lo que vivimos en la vida condensado en un solo día: alegrías, lagrimas, tristeza, nacimiento y esperanza.  Y ojalá que todas las navidades tuvieran más momentos felices que tristes, aunque, seguro que para el que busca podrá encontrar momentos memorables primero.  Con las cosas que no me gustan de mi vida y navidad me pasa lo mismo, debo aprender a ver encima de esos defectos y apreciar y abrazar esos que me roban el aliento. Definitivamente tengo como cualquiera más bendiciones de las que puedo ver y apreciar. Hay tantos otros que sufren en navidad por razones que sí valen la pena cada lágrima. Es cuestión de ver y apreciar esas cosas cotidianas que nos hacen ser felices y agradecidos o tristes y amargados. 

Así que la navidad no es perfecta y que bueno que no lo sea, me da la oportunidad de trabajar en esas áreas que no me gustan y aun así tiene todo lo que me gusta y me hace soñar en diciembre. 

Esta frase la leí hace unos días gracias a Twitter y es adecuada para muchos momentos de la vida. Como no tengo el autor diré que la compartió @collibet:
Being happy doesn’t mean that everything is perfect. It means that you’ve decided to look beyond the imperfections.-

Feliz navidad!!